Wednesday, 21 March 2018

Puig Cavaller (706 m) y Cota 705, un viaje por la Batalla del Ebro


La comarca de la Terra Alta alberga un gran número de abruptas sierras montañosas que fueron el escenario de la cruda Batalla del Ebro durante la Guerra Civil. En este marco os propongo un camino que nos hablará por sí solo, con punto de partida en la población de Gandesa pasando por el Puig Cavaller (706 m) y la Cota 705 o Punta Alta, de visita obligada. Descubriendo la historia poco conocida de la Serra de Pàndols, además de divisar una de las mejores vistas que podremos encontrar en la provincia de Tarragona.

 Distancia14,76 km
 Desnivel positivo682 m
 Desnivel negativo682 m
 Altitud máxima706 m
 Altitud mínima363 m 
 Nivel de dificultadModerado
 Zona geográficaGandesa
 TrackDescargar 

En la población de Gandesa, cabeza comarcal, iniciaremos nuestro itinerario a través del Camino dels Perdigons, donde conoceremos la Ermita del Calvari. La cual encontraremos nada más salir de la población. Los almendros que nos rodean están florecidos. Tejiendo una curiosa alfombra blanca que además de ser un espectáculo visual es una delicia para las abejas, que van revoloteando de flor en flor.

El municipio de Gandesa, capital de la comarca de la Terra Alta

Pronto dejaremos atrás los campos frutales, para adentrarnos en la Serra de la Solsida coronada por el Puig Cavaller (706 m). Mientras vamos ganando altura encontraremos las primeras trincheras del día. Donde, si descendemos a uno de los laterales del camino, podremos ver cómo por debajo hay una serie de túneles excavados en la roca, algunos de ellos derrumbados, que conectan las dos vertientes de la cadena. Su propósito pudo ser muy variado: para refugiarse, alojar hospitales de campaña, puntos de mando de los oficiales o cobijar parapetos. Cuesta imaginarse un lugar tan tranquilo y de una belleza tan exuberante envuelto en una cruenta batalla de odio y muerte.

Uno de los numerosos túneles excavados en la roca que pudimos observar
Visitando el interior de otro túnel
Serra de Pàndols
Serra de Cavalls

Alcanzamos un repetidor de televisión frente al cual se alza de forma imponente el Puig Cavaller, siendo una curiosa elevación rocosa. Hasta este punto el camino no ha presentado dificultad alguna, pero en este tramo final deberemos salvar algún desnivel más brusco. Posteriormente encontraremos un tramo equipado con una cadena, dando más seguridad al senderista en un tramo con fuerte pendiente a mano izquierda. A continuación, un sencillo camino nos da acceso a la cima. La panorámica es espectacular, sobretodo sobre el Massis dels Ports de Tortosa-Beseit. Hoy, el día ha salido parcialmente cubierto, pero en días claros podemos divisar los Pirineos.

Repetidor de televisión frente al cual se alza el Puig Cavaller
Superando este tramo equipado con cadenas para mayor seguridad del senderista
Cima del Puig Cavaller (706 m)
Massis dels Ports de Tortosa-Beseit coronado por el Mont Caro (1.441 m)
Al fondo la montaña de Santa Bàrbara junto a Horta de Sant Joan. Frente la cual se elevan las montañas de Rocamala, Falconera y la Moleta.

Acto seguido nos dirigiremos a la Serra de Pàndols a través de la Cresta de Volendins. Avanzaremos por una cómoda senda, con bonitas vistas sobre las escarpadas paredes que rodean la Vall del Frare, que nos llevará hasta el Coll d’en Torner (472 m). Punto en el que encontramos una masía con dos grandes pozos de agua. En este punto podemos ver una curiosa roca en forma de aguja.

Cima del Puig Cavaller (706 m)
Serra de la Solsida coronada por el Puig Cavaller (706 m)
La Vall del Frare bajo las escarpadas montañas de la Serra de Pàndols
El día parcialmente cubierto, aunque abundan los claros
Un escarabajo que nos encontramos durante el camino
Curiosa formación rocosa situada en la Vall del Frare
Mas d'en Torner
Ahora toca remontar para alcanzar la Punta Alta, más conocida por Cota 705, nombre con el que fue bautizada durante la Guerra Civil. Subimos por una pista en muy buen estado de conservación. Finalizando el ascenso tomamos un desvío a mano izquierda en ligero descenso para visitar la Ermita de Santa Magdalena. Dada su importancia para los republicanos fue destruida por el bando franquista. Los vecinos del Pinell del Brai la reconstruirían posteriormente, siendo hoy en día un enclave muy destacado de su patrimonio cultural.

El Puig Cavaller (706 m) y la Cresta de Volendins
Ermita de Santa Magdalena

Ahora sí, tras un último ascenso, alcanzamos la Cota 705. Un mirador privilegiado sobre el Delta del Ebro, Massis dels Ports de Tortosa-Beseit, Serra de Cardó, Muntanya de Pegna, Santa Bàrbara, Serra de Cavalls, Serra de la Solsida y los Pirineos. Sin lugar a dudas, uno de los mejores miradores de la provincia de Tarragona. Pero entre el 25 de julio y el 16 de noviembre de 1938 este entorno se vería envuelto en uno de los episodios más cruentos de la Batalla del Ebro.

Monument de la Pau en la Cota 705
Serra de Cardó
Tras el municipio del Pinell del Brai se eleva l'Àliga (383 m)
Massis dels Ports de Tortosa-Beseit
A la izquierda de la fotografía queda escondida la población de Prat de Compte. A la derecha de la imagen encontramos Santa Bàrbara, el municipio de Horta de Sant Joan, Rocamala, Falconera y asoma la punta de la aguja de la Moleta.
Torre de vigilancia situada en la Cota 705 o Punta Alta
Serra de Cavalls

La cota 705 se convirtió en un espacio clave de la batalla. Desde su situación se podía controlar el resto de cotas que la rodean. Su ubicación, en las estribaciones de la sierra, posibilitaba el control del valle donde se encuentra el Pinell del Brai y de parte de la Serra de Cavalls. Los intentos de conquistar este punto por parte de las fuerzas franquistas obtuvieron su fruto la noche del terrible 13 de agosto de 1938. Costando un alto número de vidas humanas. Las fuerzas republicanas no podrían reconquistar la posición, pero el hecho de no ocupar las cotas 609, 641 y 666 hizo fracasar la ofensiva franquista hacia otros sectores del frente.

Bajo la Cota 705 encontramos todo un sistema de galerías excavadas en la roca. Construidas durante la Guerra Civil para refugiarse de los bombarderos alemanes e italianos, aliados del bando franquista.

En este punto se alza el Monumento a la Paz, el único monolito de España construido durante el conflicto bélico por brigadistas internacionales y soldados republicanos en honor a uno de los compañeros caídos en plena ofensiva. Curiosamente el monumento no fue destruido por las tropas franquistas, siendo rehabilitado ya en la época democrática. En este monolito figuran varios nombres, uno de ellos es un soldado que sirvió al escritor Ernest Hemingway a la hora de trazar el perfil del protagonista de su novela sobre la Guerra Civil “Por quién tocan las campanas”. Uno de los otros soldados que figuran en la lista, participó en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936. Se trata pues de una herencia histórica muy importante y a la vez un poco desconocida que hay que preservar. Memoria que ha contribuido a recuperar la Cursa dels Biberons, que anualmente se celebra en el municipio del Pinell del Brai, recordando a la quinta del Biberón. Gozando además de una gran popularidad entre los corredores de montaña por su exquisito trato al corredor.

Poema en el Monument de la Pau situado en la Cota 705

Con mucha más información de este triste capítulo de nuestra historia iniciamos nuestro regreso a través de una senda que transita por un cortafuego, ofreciéndonos unas fantásticas vistas durante todo el descenso. Motivo por el cual hemos decidido hacer la senda en descenso, para no dejar el paisaje a nuestra espalda. Regresaremos a Gandesa a través de la Fontcalda, con algún tramo de pista asfaltada que coincide con el Camino de Santiago. En la población de Gandesa podremos adquirir vino o aceite de oliva, que cuenta con una denominación de origen protegida. Así como visitar su espectacular cooperativa o el Museo de La Batalla del Ebro.

Descendiendo por el cortafuego con la Cresta de Volendins al fondo
Escultura haciendo referencia al Camino de Santiago
Detalle de la flor de un almendro
Serra de Pàndols
Gandesa

Estaban tan juntos, que mientras se movía la manecilla que marcaba los minutos, manecilla que él ya no veía, sabían que nada podría pasarle a uno sin que le pasara también al otro; que no podría pasarles nada sino eso; que eso era todo y para siempre, lo que había sido y el ahora y lo que estaba por llegar. Esto, lo que no iban a tener nunca, lo tenían. Lo tenían ahora y antes y ahora, ahora y ahora. Ah, ahora, ahora, ahora; este ahora único, este ahora por encima de todo; este ahora como no hubo otro, sino solo este ahora y ahora es el profeta. Ahora y por siempre jamás. Ven ahora, ahora, porque no hay otro ahora más que ahora. Sí, ahora. Ahora, por favor, ahora; el único ahora. Nada más que ahora. ¿Y dónde estás tú? ¿Y dónde estoy yo? ¿Y dónde está el otro? Y ya no hay porqué; ya no habrá nunca porqué, solo este presente, y de ahora en adelante sólo habrá ahora, siempre ahora, desde ahora sólo un ahora; desde ahora sólo hay uno, no hay otro más que uno; uno que asciende, parte, navega, se aleja, gira; uno y uno es uno; uno, uno, uno. Todavía uno, todavía uno, uno que desciende, uno suavemente, uno ansiadamente, uno gentilmente, uno felizmente; uno en la bondad, uno en la ternura, uno sobre la tierra, con los codos pegados a las ramas de los pinos, cortadas para hacer el lecho, con el perfume de las ramas del pino en la noche, sobre la tierra, definitivamente ahora con la mañana del día siguiente que va a venir (Por quién doblan las campanas, Ernest Hemingway)



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Apasionado de la montaña y el alpinismo, Ultra Trail Runner y esquiador nórdico. Un enamorado de mi tierra y cultura. Seguir leyendo→

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